Así es, me parece que voy a ir despareciendo sigilosamente del mundo del "cocktel", así que os espero en mi nueva sala...

"Vengo a robarte la siesta con la manilla del desván, con toses de carretero, vengo vendiendo cal. Y es que traigo colmo en los cajones, de hollín de mis pulmones, de agujas de tejer…chispas del cruzar de cables, de ojitos miserables que no quisieron ver…


Vengo de trenzar esparto para la reja de un penal, despeinando a la tristeza, que está “recién pintá”, y es que guardo su lamento, quedó goteando, entre los dedos, en cántaros de cinc…y en zurrones de miseria, bombillas de la feria, perfume de alperchín.


Y me voy con la camisa rota, porque me he hecho una bandera con guirnaldas de guijarros, plumas de palomas negras. Que el verso que le dí al aire, muere de cualquier manera, y, en el cielo de tu boca, se lo comerá la niebla.

Vengo a herrar a las orugas para, después, condecorar a las abejas que no venden la miel de su panal. Y es que traigo nubes de rabieta, que inunden las macetas de ganas de encallar, lagrimitas traicioneras, tiñendo las bañeras...cuchillas de afeitar" (Letra Marea).



!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->Y esta palabra, este papel escrito por las miil manos de una sola mano, no queda en ti, ni tampoco sirve para sueños. Cae en la tierra y allí se continúa, pero no como una mera palabra, ni papel escrito, sino como una sucesión de sonidos del corazón, llámalo música si quieres…
Y cuando la música se termina, nosotros, los bailarines, nos miramos como si estuviésemos desnudos, y ahí decidimos si merece la pena seguir tocándose, o si simplemente fuímos meros objetos, en el infinito equilibrio universal de los planetas.
(Kutxi Romero).
Concejo de Coaña.

Mirador Pico de Jarrio.
La escenografía visible de un sentimiento al compás de mis emociones...(García Alix).

Ortiguera.

Teresa estaba convencida de que éramos jóvenes con alma de héroe, y Fernando decía que vivíamos desencajados en un estrato marginal. Éramos jóvenes. Ingenuos. Irreverentes. Inquietos. Agitadores. Creativos...(García Alix).


Castros de Coaña.

La verdad es que hacía tiempo que no pasaba cinco días seguidos en mi verdadera casa: la de mis padres, la de mi abuela, la de mi hermano. Los dos o tres primeros días sufrí una readaptación un poco dura, y digna de cierto desquicie. Sin embargo, el final fue otra historia. Volví a vivir muchas cosas olvidadas, y viví cosas nuevas también. Es una vida pausada, pero, al mismo tiempo, en continua acción.
Tuve tiempo de irme de excursión con mi madre, la primera verdadera entre las dos en mis 24 años de existencia. Recorrimos el concejo de Coaña: visitamos los Castros, tres o cuatro lavaderos-fuentes restauradas de alrededores (camino de Meiro, Jarrio…), el Mirador del pico de Jarrio. Que descubrimiento (a menudo re-descubro que no conozco ni los alrededores de Villayón). Ortigueira y el precioso faro. Aquella estatua de aquel “tipillo” (como dijo en cierta ocasión una amiga mía: “¿Qué era Psístrato? ¿era un filósofo, no? “no, no…” “¿Qué era entonces?” “Nada, nada, era un tipillo normal…”). A repostar a Navia, y vuelta por Boal. Antes de llegar, parada en Porto. Interesante “embarcadero de semi-madera”. Una excursión interesante, y muchas fotos. Alguna discusión también: “Home nena! Esta fonte teis que sacarla desde aquí…!! No, no, ahí tas mal…ahí nun se ve el lavadero!”, “Calla mamá, calla!! Tas tu mirando por a cámara? Tas viendo lo que veo yo??”, “Bueno, bueno…!”.

Vista de Navia desde el "mirador pico de Jarrio".
También tuve tiempo para volver a darme una vuelta por la escuela, con cierto miedo a que el viento desmesurado terminara por desplomar el techo, y lo peor de todo: que me pillase a mí debajo. Es así de triste, a ver si el alcalde de Villayón, reinvierte algo del plan E en la escuela de Loredo, que está a “una ventarida” de venirse abajo, y deja ya quietina la de Ponticiella, “que ya ta muy guapa”. Anda que no quemé leña, en aquella cocina no faltó el calor.







Impresionante ventana cubierta de hiedra.
Lluna, la nueva compañera de mi padre, y mía también: de la familia entera. Creo que fue una mala imagen la que atravesó mi retina, pero desde luego esa experiencia vivida en carne y hueso supera cualquier imagen atroz. Un mal momento de mi pequeña (que ya no lo es tanto), un tropezón, un enredo…y a escasos segundos de cortar el hilo de vida. No es dramatismo, es realidad. Aprovechaba para ir a darle un “trocín” de pan de vez en cuando. Como toda yegua que se precie le encanta el pan.

Serie de fotografías en las que el retrato comparte protagonismo con la poesía “Mis Secretos” de Kutxi Romero Lorente.
Nansi López García.
Los secretos que yo conozco gritan a voces, son secretos que puedes oír aún estando sordo:

Secretos plasmados en mi semblante, de día y noche y viceversa...

De pequeñas heridas, de grandes cicatrices...

Son puntos y comas de mi pequeña historia, de una vida, la mía...

...Que cobra sentido al cruzarse con otra vida...la tuya.

Son secretos imperceptibles al oído del vulgar, del cotidiano,

pero perfectamente escuchables al abrigo de los bares,

de las melodías tristes, de noches de luna y sin luna...

...de los ojos verdes que tan bien conozco, de los caminos que anduve...

pero...cuidado... no los grites, nadie te entenderá,

son como la locura, todos la ven, la oyen, pero nadie la entiende.

Son mis secretos, al fin y al cabo.

(Kutxi Romero)

!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->
1.
El día que no amanece hoy es. Salimos, abandonámos la sombra confortable de muerte y sumisión, y volvemos con nuevos trucos.

Nos cambiaron el relincho por trueno, la brisa por humo. No habrá historia sin arruga, habrá historia con venas como cuerda de laúd.



Quedará constancia de nuestro paso, pero como mancha de arcilla. Como lágrima de carbón.

2.
Si mi persona hiede no será una declaración de principios, sino una justificación de los medios que utilicé al trasegar por La Vida…

¿ y cómo explicar,cuando parta, que el pañuelo de la despedida estaba seco?

3.
Me preguntan por mi sonrisa. Cuántas fueron las nieblas que la hicieron desertar...no sé…

Sólo soy un funambulista, que no se dio cuenta del momento en que se partió el cable de acero.

!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->
Después de un tiempecillo bastante largo decido volver a pasarme por aquí. El curso pasado, y, por lo tanto, el objetivo de este blog, terminó en junio. Decidí que, desde ese momento, actualizaría de una manera más subjetiva, y de un modo más abierto. También cuando me apetezca, porque tenga algo que contar respecto a fotografía se refiere.
Este viernes pasado tuve la oportunidad de acercarme al Reina Sofía a ver la nueva exposición de García Alix. Y una vez más, no defraudó. Además de una gran colección de sus fotografías la exposición incluía un vídeo con sus reflexiones sobre el paso del tiempo, y la forma que toman las cosas y las personas. Es la exposición más autobiográfica de este artista, donde nos acerca parte de su vida pasada, adentrándonos en sus ambientes y contándonos la vida de sus amigos de antaño, y su propia vida. Marcada por dragones dorados, letras chinas, heroína y rock and roll. 38 minutos que te ponen los pelos de punta. Es un gran acierto lo de abrirse al mundo audiovisual. García Alix además de un buen fotógrafo es un buen escritor, algo así como un Sabina o un Kutxi Romero, aunque con un tono más pesimista, y más oscuro.
Os dejo un adelanto, y si podeis visitar la exposición no dejeis de hacerlo.
"...El fracaso narcotizado no duele, tampoco el miedo...Carlitos Gardes en cucharilla de plata...¡Hay que bailar! y eso hicimos la mayoría de la pandilla: bailar con dragones de color dorado. Noche y día alimentamos un demonio por nuestras venas. Años con la sonrisa muerta en las pupilas y el corazón desbocado. Anestesiamos amor y dolor. La heroína funde tiempo y espacio. Destruye toda ambición de ser...esa es su fuerza. La heroína tiene un precio, hay que pagarlo. Mala suerte y dolor. Me rio yo de las penas...las narcoticé todas..."
"...La fotografía encadena mi memoria. No solo la constriñe a lo visto. La melancólica emoción de lo irrecusable se hace visible. Y asumo mi culpa, esa de la que el Ángel decía que los amigos éramos el alma. Camino sin saber dónde voy. Me pregunto si he pasado la vida huyendo o buscando un imposible. Siempre hay algo en común. Sobre sombras rotas libro un ajuste de cuentas...El amor y el dolor ante mí se besan con su mismo triste sonido (....). La magia de la vida es el encuentro. El encuentro nos mueva, nos posiciona...Nos acerca. El alma de la fotografía es el encuentro. El retrato es un enfrentamiento. Un enfrentamiento que vivo con una mirada frontal. Una mirada de púgil. Un desafío: la presión de lo indecible que quiere ser dicho. No puedo tener una mirada inociente. Mi intención nunca es honesta. Recojo ecos vivos de lo que viven mis ojos. Poseer presencias me excita. Me alimenta..."

El texto completo aquí.
"...Teresa estaba convencida de que éramos jóvenes con alma de héroe, y Fernando decía que vivíamos desencajados en un estrato marginal. Éramos jóvenes. Ingenuos. Irreverentes. Inquietos. Agitadores...Creativos...Larga vida al rock and roll..."
Juan Manuel Castuera naceu ó fío dum novo ano, o 31 de decembro de 1921, na pequena e acolledora vila de Gondemar (Pontevedra).
Ó Termino do servicio militar decide adicarse profesionalmente á fotografía, a pesar da férrea oposición do seu pai que desesaba para el outro futuro. Será unha das súas tías maternas a que lle merque a súa primeira cámara, coa que comenzará unha formación autodidacta que pronto o levará a penetrar sen a penas esforzo nos máis intimos segregados da arte fotográfica.
Será a finais da década dos cuarenta e principio dos cincuenta cando Juan Manuel realice as súas mellores obras, ó ir adquirindo un mayor dominio da técnica fotográfica como o demostran sobre todo os seus espléndidos contraluces.

No vai ser a paisaxe a especialidade máis relevante senón que se centrará, fundamentalmente, no retrato infantil, ó que se vai adicar profesionalmente a partir de 1948. Ademais sentía paisón polo mar e fae incursión en diferentes campos como a publicidade, realizando as fotografías que van promocionar a fábrica de conservas "Yago" (O Grove).
O seu traballo pronto comenza a ser recoñocido e en ocasións as súas obras serán incluídas en publicacións relacionadas co mar e a pesca.
A súa primeira exposición foi en 1948 no establecemento de Prada en Vilagarcía que supuxo un enorme éxito de público, vendéndose tódalas fotografías ó cuarto de hora de inaugurala.
- En outubro de 1949 preséntase ó "Concurso-Exposición de pesca marítimo-fluvial" que organizou o Real Club Náutico de Vigo, recibindo o terceiro premio.
- Ó ano siguinte participa tamén cunha paisaxe mariña na "III Exposición Regional de Fotografía Artística" (Vigo), recibindo dous galardóns.
- En 1951 está presente en Palma de Mallorca na "II Exposición de Fotografía Emilkar", organizada pola Asociación de Fotógrafos de esa cidade, onde obtén o primeiro premio.

En 1969 traládase a Televisión Española, onde ejercerá como foto fixa, inmortalizando a coñecidos personaxes do mundo do espectáculo como Sara Montiel, e o deporte como Manolo Orantes. Paralelamente colaborará no servizo de documentación de NO-DO, que por aquel entonces estaba dirixido por Matías Prats.
En 1978 retornará á súa Galiza natal, destinado ó centro rexional de Televisión Española en Santiago de Compostela, onde ademais, unha vez retirado, continuará colaborando na formación do arquivo gráfico da recén creada Televisión de Galiza.
Morre en Compostela o 8 de abril de 1990. A súa obra fotográfica mantívose esquecida durante moitos anos nun vello baúl do desván da súa casa materna de Gondomar. O afán e desexo da súa esposa por recuperar a súa obra conseguío que moitos destes negativos non despareceran para sempre.

"...Un fotógrafo recién llegado, con sus sucintos bártulos nos hace sospechar que en el gesto descuidado, sorpendido, de uno cualquiera de nuestros pequeñuelos hay la misma frescura que en las rosas nuevas..." (Manuel Rabanal).
